Los documentos más comunes en la traducción jurada

La traducción debe ser jurada siempre que un texto redactado en otro idioma necesite surtir efectos jurídicos en Brasil o, además, cuando un documento redactado en portugués necesite surtir efectos jurídicos en el extranjero. Por ejemplo, no es como la traducción de un libro para la publicación, de una carta para que se guarde como recuerdo, de una publicación científica para la edición o aun de correos electrónicos y sitios web. Por supuesto, uno puede traducir el contenido que quiera, pero no todas las traducciones deben ser juradas, ya que no todo necesita valor legal, que, a su vez, exige la fe pública.

En este caso, se incluyen los documentos o los textos que no pueden tener su validez impugnada. Por ejemplo, un brasileño se casó en Estados Unidos: su partida de matrimonio solamente valdrá en Brasil si va acompañada de su traducción jurada.

Lo mismo les pasa a otros documentos, por ejemplo: un extranjero se establece en Brasil ya para trabajar, ya para estudiar – necesitará que se reconozca su expediente académico o universitario. Para ello, tendrá que solicitarle a un profesional habilitado la traducción jurada de tales documentos. En algunos casos, la exigencia dependerá de la institución de enseñanza o la empresa en que trabajará.

Sin embargo, necesariamente, cualquier documento en idioma extranjero que deba inscribirse en notarías de registro de títulos y documentos, presentarse en cualquier otra notaría o ante los tribunales brasileños deberá ir acompañado de su respectiva traducción jurada.

En Brasil, esta categoría de traducción sólo podrá ser realizada por un traductor público e intérprete comercial (TPIC), es decir, un traductor jurado – que debe estar debidamente inscrito en el registro mercantil del estado en que resida. Solamente él podrá hacer la traducción que reflejará fielmente el contenido del documento original redactado en idioma extranjero – de lo contrario, el documento no valdrá y no será aceptado por las autoridades o los organismos públicos a que se destinen.

Por lo tanto, es muy importante que los empresarios que establezcan sociedades, formalicen intenciones o firmen transferencias de tecnologías con personas naturales o jurídicas extranjeras, por ejemplo, obtengan la traducción jurada de los contratos redactados en idioma extranjero. Si la traducción no es hecha por el profesional acreditado ante el registro mercantil (el traductor público e intérprete comercial o TPIC), el contrato no tendrá validez jurídica, lo que podrá causar innumerables daños y perjuicios para ambos lados.

Si no hay un traductor público e intérprete comercial para el idioma que necesitas en tu estado, trata de comunicarte con profesionales de otros lugares y convenir en el envío del material. En caso de que no haya un traductor jurado de un idioma específico en todo el territorio brasileño, hay que ponerse en contacto con el consulado o la embajada del país en Brasil, que designará a un traductor ad hoc – lo que significa que, pese a que no haya sido sometido a un concurso de oposición e investido, es un traductor con competencia comprobada en el idioma.

No sólo organismos y dependencias públicas, sino también varias empresas e instituciones de enseñanza privadas exigen la traducción jurada de documentos en idioma extranjero, entre los cuales los más comunes son: partidas de nacimiento, matrimonio, defunción y divorcio; contratos comerciales; poderes; documentos de transporte internacional; documentos que sirvan para algún tipo de comprobación en Brasil; expedientes escolares, diplomas y comprobantes de escolaridad de modo general; hojas de vida; certificados sanitarios de animales domésticos a efectos de viaje internacional; informes técnicos de ingeniería civil e industrial; fallos, cartas rogatorias y alegatos.

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