Las dificultades que las pequeñas y medianas empresas extranjeras tienen al llegar a Brasil

Los números no mienten: después de la crisis de los países ricos en el 2008, Brasil se convirtió en uno de los mercados más atractivos para las inversiones extranjeras. De acuerdo con el Banco Central de Brasil, durante cuatro años consecutivos, crecieron mucho, saltando de USD 48.500 millones en el 2010 para USD 64.000 millones en el 2014. Además, el mercado brasileño realmente debe superar las expectativas, principalmente si tenemos en cuenta todo el esfuerzo que las empresas extranjeras tienen que hacer para poder establecerse en el país.

Las trabas están principalmente en una burocracia increíble, lo que hace que Brasil ocupe el cuarto puesto en el ranking de los países en que las empresas más tardan en abrir una sucursal: casi seis meses, tres veces más que el promedio mundial. Como toda la documentación societaria de una empresa extranjera debe contar con la traducción jurada, la contratación de traductores experimentados es esencial para el buen curso de todo el trámite.

¿Solamente la traducción jurada les da valor legal a los documentos extranjeros?

En Brasil, la legislación determina que todo y cualquier documento extranjero sólo tendrá valor legal si va debidamente acompañado de su traducción jurada, hecha por un traductor jurado debidamente matriculado en el registro mercantil de su estado de residencia. Como la sociedad con empresas extranjeras exige sellos, aprobaciones y protocolos de los consulados brasileños acreditados en el país de origen, lo que incluye la participación de por lo menos cuatro ministerios, un ejecutivo como mínimo (el de Desarrollo de la Industria y Comercio, el de las Relaciones Exteriores, el de la Justicia y el del Trabajo), ese trámite no es rápido.

La agilidad de todo ese proceso, por lo tanto, también dependerá del progreso de la producción de la traducción jurada de esa cantidad inmensa de documentos exigidos por cada ministerio. Las pequeñas y medianas empresas son las que más sufren con el tiempo porque quedan prácticamente paradas esperando la producción y la aceptación de los documentos, cuando ya podrían estar funcionando plenamente – en Ruanda y Canadá, por ejemplo, todo el trámite se hace en menos de una semana.

Por lo tanto, hay que invertir en traductores jurados con mucha experiencia en el mercado, con más de 40 años de pericia prestando servicios a grandes empresas que llegan a Brasil para expandir sus negocios, como Fidelity. De esta forma, tendrás la seguridad de que recibirás un servicio de calidad, en el plazo ajustado entre las partes y con la garantía de toda la confidencialidad que el negocio exija.

La alta estructura tributaria es otro gran obstáculo

Un mercado atractivo como Brasil tiene su precio y parece que los inversionistas extranjeros están dispuestos a pagarlo, aun con la alta estructura tributaria brasileña. En vez de un solo impuesto que facilita el pago y agiliza todo el trámite, existen varios tributos municipales, estatales y federales exigidos por Brasil y también los respectivos países de origen.

Son muchos importes y mucha burocracia que exige copias autenticadas, comprobantes de domicilio, firmas legalizadas y autorizaciones. Esto hace que el trámite sea prácticamente imposible de navegar sin un experto que guíe el bote sin dejarlo naufragar.

Rodearse de profesionales capacitados es la mejor solución

i la cantidad de detalles ya hace que el trámite sea demorado, la recomendación es la de no quedar a merced de profesionales no preparados que, aun de buena gana, no tengan la experiencia necesaria para agilizar las documentaciones necesarias en tiempo y forma, lo que retrasa todavía más el trámite. Si Brasil no es para amateurs, pon las traducciones juradas en las manos de profesionales competentes, con mucha experiencia en los mejores servicios. Así, cumples la legislación y también ganas tiempo para agilizar los negocios de tu empresa en Brasil.

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