La importancia de la cultura en la traducción

Mulher traduzindo um documento

Los aspectos culturales, sociales, económicos y de actualidad marcan más presencia en una traducción de lo que puede parecer

Tal vez nunca te hayas detenido a pensar en eso, pero la cultura en la traducción es una gran necesidad. A fin de cuentas, además de un servicio técnico, las traducciones exigen conocimientos culturales y sociales profundos.

Además de ayudarte a comprender el proceso de una traducción profesional, ese tema te enseñará cómo el área está llena de minucias y detalles, cuyo peso es inmenso para el resultado final.

Comprobemos juntos cómo la cultura se relaciona con los idiomas del mundo, con la traducción en sí y, consecuentemente, por qué los profesionales del área deben ser elegidos con tanto cuidado.

Idioma y cultura: de hecho, ¿existe alguna relación?

Seguramente y de varias maneras.

Cuando uno piensa en un idioma, normalmente se acuerda solamente de la parte de la comunicación propiamente dicha, aquélla a que tendríamos que recurrir para hablar con alguna persona nativa de determinado país, pero la cultura abunda en los idiomas.

La propia existencia de un idioma es un factor cultural de gran valía para una serie de pueblos, una vez que puede ser uno de los últimos detalles que todavía restan de aquella sociedad específica.

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), una lengua pasa a estar en riesgo de extinción cuando los padres dejan de enseñarla a los hijos y cuando ya no se utiliza en la vida cotidiana.

La propia UNESCO tiene cinco niveles de riesgo sobre los idiomas, que son los siguientes (algunos de ellos con una cifra aproximada):

  • Seguro: ampliamente hablado;
  • Vulnerable: no hablado por los niños fuera de casa (600);
  • En peligro: los niños ya no lo hablan (646);
  • Seriamente en peligro: hablado solamente por las generaciones mayores (527)
  • En situación crítica: hablado solamente por algunos miembros de la generación más antigua, generalmente semihablantes (577).

Por lo tanto, de los aproximadamente 7.000 idiomas del mundo, 2.350 (33,57%) tienen alguna probabilidad de que dejarán de existir, una cifra que llama la atención.

Por ejemplo, en Australia hay aproximadamente 230 idiomas aborígenes, casi todos en peligro. Se sabe que algunos de ellos son hablados por solamente tres personas, como el magati ke y el yawuru.

También hay otros ejemplos, como en la cordillera de los Andes y la cuenca del Amazonas.

Los cerca de 113 idiomas que existen en ambas regiones son poco conocidos y están rápidamente perdiendo terreno para el español o el portugués o, en pocos casos, una lengua indígena más dominante.

Imagínate qué tan intrínseca es la relación entre tales idiomas y la cultura de esas personas. Mantener tal idioma vivo es algo importante para la esencia de ese pueblo y va mucho más allá de dominar el vocabulario de un idioma.

En lo que respecta a las traducciones, la relación también existe y, aunque se manifieste de modo distinto, la cultura debe tenerse en cuenta para que el profesional logre entregar un trabajo de calidad.

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¿Cómo la cultura se manifiesta en la traducción?

A través de la descripción de mensajes e informaciones que pueden estar subentendidas, pero poseen una relevancia inmensa para determinado público.

Quienes quieran saber cuánto vale un servicio de traducción necesitan comprender que no consiste solamente en pasar las palabras de un idioma al otro.

De lo contrario, sería suficiente recurrir a los traductores automáticos y las eventuales revisiones hechas por humanos para acelerar los procesos.

Se trata de una situación fuera de discusión, una vez que las traducciones son mucho más humanas que mecánicas. Hay un gran valor en cada oración, cada expresión, cada término, un valor que puede perderse cuando no se toman las debidas precauciones.

Cabe recordar un ejemplo en portugués, específicamente en portugués brasileño: la política de café com leite, que empezó a fines del siglo XIX y terminó con la Revolución de 1930.

Si la expresión tuviera que traducirse al inglés, se obtendría algo como “coffee with milk politics”, que en teoría suena bien, pero ignora una parte importantísima de la historia brasileña para quienes no la conocen.

La política de café com leite tenía como objetivo el ejercicio del poder nacional a través de las oligarquías de São Paulo y Minas Gerais. São Paulo era el “café”, una vez que el estado era muy fuerte en la producción del grano, mientras que Minas Gerais era la “leite”, teniendo en cuenta la intensa producción de leche que allí se concentraba.

Por lo tanto, hay mucha historia detrás de un término relativamente sencillo y es un ejemplo práctico de cómo la cultura en la traducción es un punto determinante que amerita énfasis.

En este caso, una alternativa que podría utilizarse sería la inserción de una nota del traductor, donde el profesional responsable introduciría una breve explicación de lo que llevó a la composición de ese término, lo que instruiría aún más a los lectores.

Algo parecido respecta a la jerga “holy Joe” – su traducción literal sería “José sagrado” –, pero el término fue originalmente utilizado por los marinos del siglo XIX para referirse a los que se aventuraban en los mares para predicar a las almas que buscaban la salvación.

Actualmente, se usa el término para designar a párrocos, capellanes y eclesiásticos, pero no hay nada como una explicación cargada de cultura para que uno pueda comprender lo que realmente quería decir.

La cultura en la traducción: una relación intensa y necesaria

La relación no es tenue y es muy directa. Es prácticamente imposible imaginarse cualquier idioma sin por lo menos un toque de cultura. Igualmente, la cultura en sí tiene en la traducción uno de sus principales elementos.

De esa forma, también queda claro que no es suficiente que un traductor tenga conocimientos sobre dos o más idiomas: debe tratar de comprender el contexto cultural, social, político, económico y aun de entretenimiento de un país, lo que interfiere directamente en el desempeño de sus funciones.

Consecuentemente, la importancia del control de calidad en la traducción crece todavía más, una vez que la labor va más allá de lo puramente lingüístico y también abarca otras áreas de la sociedad.

Por fin, tras comprender cómo la cultura en la traducción es fundamental, queda claro que contar con una empresa de traducción especializada y experimentada es obligatorio para quienes desean un servicio de buena calidad, cuyos resultados serán muy positivos, sea cual fuere el objetivo propuesto.

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