Aprende la importancia de los intérpretes de lenguas de señas en los discursos públicos

Comprueba cómo los intérpretes de lenguas de señas garantizan el acceso político de las personas con algún tipo de discapacidad auditiva

Durante un discurso político, mientras alguien ocupe el centro del escenario, mira hacia los costados del escenario por algunos instantes y verás a alguien igualmente importante para muchos espectadores: el intérprete de lengua de señas.

Los intérpretes de lenguas de señas trabajan para trasladar la cadencia, el énfasis, los chistes y los discursos del orador y tratan de comunicar todas esas informaciones a los espectadores sordos o que tengan algún otro tipo de discapacidad auditiva.

Ese tipo de actitud marca la diferencia. Cuando uno le ofrece acceso a la comunidad sorda y le abre las puertas, seguramente se pondrá a discutir los temas más distintos. La comunidad quiere participar en ese proceso. Basta con que se cuente con alguien capaz de comunicarse con ella.

Con eso en mente, aprovecha para comprender un poco mejor la importancia de ese profesional en el escenario político.

Darles voz a quienes la necesitan

Raramente una persona sorda tendrá acceso igual a conversaciones, historias y noticias. Por ejemplo, en buena parte del mundo, la radio es una bendición para la política nacional y regional: anuncia quien ganó las elecciones, transmite debates públicos entre candidatos o advierte sobre errores y desastres en las elecciones.

Sin embargo, para una persona sorda que se vale de una lengua de señas, la radio es casi inútil. Es una de las razones por que las comunidades sordas están constantemente desconectadas de los diálogos y los sucesos políticos en la ciudad, el estado o el país.

En Brasil, cerca de 10 millones de habitantes poseen algún tipo de discapacidad auditiva, lo equivalente a un 5% de la población. Las campañas y los candidatos empiezan a reconocer que se trata de un grupo de personas a que realmente hay que prestar atención.

Más accesibilidad en el escenario político

Los discursos públicos y las campañas deben empezar a pensar en las medidas que adoptar para alentar la accesibilidad en los eventos:

  • ¿Habrá servicios de traducción de lengua de señas en tiempo real?
  • ¿Se agilizará el ingreso de las personas con problemas físicos o que ya esperan hace mucho tiempo?
  • ¿Habrá una estructura específica para acomodar a personas con necesidades especiales?

La verdad es que las personas con discapacidades, por lo general, no arriesgan su tiempo, dinero y energía para frecuentar eventos políticos si no están seguras de que podrán participar en ellos.

La normalización de ese tipo de análisis demuestra que las campañas y los candidatos toman los problemas en serio.

Además, los organizadores necesitan comprender que, para tener en cuenta la accesibilidad, no hay que pensar en una “cantidad mínima de participantes”. Se trata de una cuestión de derecho civil.

Por lo tanto, preguntar “¿cuántas personas necesitan un intérprete de lengua de señas?” es algo considerado inadecuado durante la planificación de los eventos.

Dicho esto, también es importante resaltar que el tema de la accesibilidad puede aun afectar la salud de la ciudadanía. Por ejemplo, durante una pandemia, es especialmente riesgoso e insensato no facilitar informaciones a todos.

Si la comunidad sorda no posee las informaciones que necesita – como órdenes de distanciamiento social, órdenes domésticas, órdenes de higiene y órdenes de uso de mascarillas –, esas personas suponen riesgos para sí mismas y para la comunidad en que viven.

Intérpretes de lenguas de señas y subtítulos ocultos

Aunque algunos discursos no incluyan a un intérprete de lengua de señas, suelen por lo menos incluir subtítulos ocultos (conocidos como closed caption), que describen la parte de audio de un video. Es como si fueran los subtítulos de una película.

A propósito, se exige por ley que las emisoras, las redes de televisión por cable y otros programas que realicen algún tipo de transmisión incluyan subtítulos en la televisión y la web para que la programación sea más accesible para los telespectadores.

Algunos brasileños con discapacidad auditiva seguramente se valen de los subtítulos ocultos para mantenerse informados. El problema es que ese tipo de solución no siempre es útil para quienes lo necesitan.

Algunos miembros de la comunidad sorda creen que ese tipo de solución todavía puede ser impreciso, difícil de seguir o aun inaccesible.

Con los subtítulos ocultos, aunque la tasa de exactitud sea del 100% (lo que raramente ocurre), todavía hay muchas informaciones ausentes o incorrectas.

Entre los factores que se pierden en el uso de los subtítulos ocultos está la entonación de la voz del comunicador. Por eso, las expresiones faciales de un intérprete de lengua de señas, la elección de los signos y la conducta pueden agregar contexto y comodidad a un mensaje – especialmente durante un anuncio público.

Los intérpretes se empeñan en captar la emoción genuina del discurso hablado. Tal demostración de empatía a que tienen acceso ahora hace que muchos miembros de la comunidad sorda comprendan mejor cómo las decisiones provocan un enorme impacto en sus vidas.

La idea central de ese tipo de acción es no olvidar a nadie en ese trabajo.

La importancia de la lengua de señas y de sus intérpretes

No se debe impedir que las personas con limitaciones, como la sordera, expresen sus opiniones. Solamente porque alguien no puede hablar o escuchar, eso absolutamente no quiere decir que su comunicación no puede acompañar la de los demás.

El tema de la accesibilidad cobra cada vez más fuerza, una vez que la pauta empieza a ser exigida por los propios ciudadanos. Nadie debe ser olvidado, con independencia de su condición.

Contar con un intérprete de lengua de señas en un entorno político le enseña a la comunidad sorda que no es ignorada y que tiene el mismo derecho al acceso a la información que las otras personas.

También corresponde a otras formas de comunicación, como la traducción jurada de documentos, videos y otros archivos publicados en Internet y vehiculados en la televisión.

Todos y cada uno de nosotros merecemos una voz, con independencia de nuestra situación, y la lengua de señas posibilita ese tipo de evento. Es positivo para ambos lados: para las personas con discapacidades auditivas y para las personas que se relacionan con ellas.

Debemos vivir en un ambiente y en un mundo capaz de escucharnos y capaz de comprender lo que queremos decir en todo momento y en todos los aspectos de la vida.

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