¿Cuáles son los 10 errores más comunes en la traducción de documentos?

Las soluciones aparentemente más baratas para la traducción de un documento pueden generar errores que van de detalles imperceptibles a fallos irremediables y la inviabilidad de contratos.

Seguramente ya has necesitado acceder a algún texto escrito en otro idioma: pueden ser los subtítulos de una película, una canción, una noticia en Internet, una publicación en Twitter o aun un meme que todos tus amigos han compartido – y puede ser que te hayas sentido incómodo porque no lograste comprender lo que decía.

Esos son ejemplos en que los problemas de traducción – ya la falta de ella, ya alguna inexactitud – no conllevarían grandes consecuencias. Como máximo, no comprenderías totalmente el contexto, pero no sería un quebradero de cabeza. Sin embargo, hay situaciones en que un error de traducción sí puede tener consecuencias mucho más graves, como en el caso de las traducciones de artículos científicos, manuales de instrucciones o documentos.

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Un error en la traducción de un artículo científico sobre la eficacia de un medicamento, por ejemplo, puede hacer que un investigador use dosis equivocadas en las sustancias, provocando una serie de errores en su estudio. A su vez, en el caso de un manual de instrucciones que te enseña a armar una máquina compleja, una traducción inexacta podría llevar al mal funcionamiento del equipo, lo que generaría pérdidas materiales y aun podría ofrecer riesgos a la integridad física del operador.

Si pensamos en documentos, los errores durante la traducción pueden provocar muchos contratiempos, como la denegación de un pedido de doble ciudadanía, el rechazo de una oferta de empleo en el extranjero, la pérdida de un plazo para matricularse en un programa de maestría fuera del país o una discrepancia en un trámite jurídico, entre muchos otros ejemplos. Para evitar ese tipo de situación, hay que estar atento.

los errores más comunes que pueden ocurrir en una traducción. Ojo:

1. No buscar la ayuda de un profesional

Muchos de nosotros hemos asistido a clases de idiomas extranjeros, ya en el colegio, ya en cursos de lenguas. Las habilidades adquiridas en esas clases sí son importantes y tienen su utilidad, pero son distintas de las habilidades de un profesional de traducción. Si quieres traducir algo sencillo, como una noticia que has leído en Internet por curiosidad, puedes hacerlo solo o pedirle a un amigo que lo haga. Pero cuando se trata de algo que necesite una garantía, como en el caso de los documentos, por ejemplo, es fundamental que busques los servicios de un traductor especializado.

2. Usar herramientas de traducción automática

Por más importantes que sean los avances tecnológicos que presenciamos todos los días, las herramientas de traducción automática todavía dejan mucho que desear en sus resultados. Aunque puedan ser bastante útiles para la traducción de vocablos independientes, presentan muchas fallas en la traducción de oraciones – así que imagínate qué pasa cuando se trata de la traducción de textos completos. Al traducir un texto, las herramientas automáticas todavía no logran comprender el contexto y, por esto, muchas veces sugieren traducciones que pueden ser adecuadas para determinada palabra, pero que, en ese contexto, no tienen absolutamente ningún sentido.

3. Quienes han vivido en el extranjero saben traducir

Es verdad que quienes han tenido la experiencia de vivir fuera del país adquieren fluidez en un idioma extranjero, pero eso no es suficiente para garantizar que la persona será un buen profesional de traducción. La traducción es un oficio y, así, conlleva una serie de técnicas para que el resultado sea adecuado.
Además de ser profundos conocedores del vocabulario y de las reglas gramaticales de un idioma extranjero, los traductores profesionales estudian muchos años las teorías que tratan del proceso de traducción y los mejores métodos que emplear.

4. Cometer errores gramaticales y ortográficos en la lengua objetivo

El contexto de la oración puede estar bien, pero si el documento traducido presenta errores gramaticales u ortográficos, como un problema de concordancia, puntuación o cambio de letras, seguramente será visto con desconfianza.

5. No utilizar diccionarios y traductores

Aunque las herramientas de traducción automática cometan una serie de errores, son muy útiles para verificar el vocabulario. Aunque el traductor conozca el idioma extranjero, los diccionarios y las herramientas son importantes para que pueda encontrar la palabra más adecuada en cada ocasión, incluso con frecuencia y recomendación de uso.

6. No consultar a expertos en el tema

Muchas veces, los conocimientos lingüísticos no son suficientes para la realización de una buena traducción. En documentos financieros, por ejemplo, puede ser difícil comprender los matices de alguna transacción, lo que seguramente perjudicará el resultado de la traducción. En estos casos, lo más recomendado es consultar a un experto en el tema para, primero, enterarse un poco más de ello, lo que permitirá que el traductor entregue un trabajo más exacto y correcto.

7. Revisar el propio trabajo

El traductor está en una posición muy próxima a su propio trabajo, lo que dificulta la identificación de posibles errores de traducción, gramática u ortografía. Lo mejor es cerciorarse de que otra persona ha prestado el servicio de revisión de texto, ya que tendrá una visión más distante y clara del documento.

8. Solicitar una traducción en un plazo demasiado corto

Cuanto más presión exista para la realización de un proyecto, mayores serán las probabilidades de que algo saldrá mal. La traducción es una actividad que conlleva varias etapas, incluso la investigación del tema específico, la traducción propiamente dicha, la edición del material y la revisión del texto. En el caso de documentos, todavía hay la necesidad de comprobar absolutamente todos los datos, como nombres, números y fechas, para cerciorarse de que no exista ninguna incoherencia.
Todo esto toma tiempo para hacerse. Si hay mucha urgencia en la traducción, seguramente será necesario saltar algunas de estas etapas o, por lo menos, disminuir la atención dedicada a ellas.

9. Buscar a un traductor que traduzca varios idiomas

Puede parecer más práctico contratar a un solo traductor que conozca varios idiomas, pero, en la práctica, es muy difícil que alguien conozca tantos idiomas tan profundamente a punto de poder hacer traducciones de calidad en todos ellos.
En este caso, la mejor opción es buscar a un traductor para cada idioma o recurrir a una empresa de traducción con un amplio equipo.

10. Buscar a un traductor común para hacer una traducción jurada

Documentos son papeles oficiales y, así, deben obedecer algunas reglas para que se acepten en los organismos o las instituciones a que se destinan. Muchas veces, es necesario hacer una traducción jurada para que su documento sea válido en otro idioma, es decir, hay que contratar a un traductor que haya aprobado un concurso oposición y esté matriculado en el registro mercantil del estado en que vive.

Entregar una traducción común en trámites que solicitan la traducción jurada es un error grave que puede provocar demoras, denegaciones y la pérdida de todo el trámite en la legalización de un documento.

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