La Traducción Pública fue instituida en Brasil por el Decreto 13609, del 21 de octubre de 1943 y otorga fe pública a esta modalidad de traducción. Solo puede ser realizada por Traductor Público e Intérprete Comercial, debidamente habilitado en concurso público e inscrito en la Junta Comercial del Estado en que mantiene domicilio, siendo que la traducción pública tiene validez en todo el territorio nacional.
Con el fin de asegurar su autenticidad, es interesante que la Traducción Pública tenga la firma del traductor reconocida en Escribanía de Notas y, dependiendo del documento, que sea también registrada en Registro de Títulos y Documentos.
La Traducción Juramentada tiene por finalidad validar documentos en lengua extranjera en Brasil, y viceversa. Así, un certificado de nacimiento italiano solo tendrá valides en Brasil acompañado de su Traducción Pública. Esta exigencia tiene por objetivo evitar la distorsión o incluso adulteración del tenor de documentos extranjeros.
La Traducción Pública es obligatoriamente realizada en papel timbrado del Traductor Público e Intérprete Comercial y posee una diagramación estandarizada, de modo que el formato del documento nunca podrá ser idéntico al del original.
«Lo que tengo para decir de Fidelity:
Me gusta mucho trabajar con ustedes ya que tengo mucha confianza en el trabajo desarrollado, me gusta la apertura con relación a nuevas negociaciones, la atención es excelente, además del compromiso con la empresa».
«Vengo trabajando con Fidelity Translations desde 1984. La confianza que deposito en esta empresa vino con el transcurso de estos años ya que gran parte de nuestros documentos de alta confidencialidad son entregados en las manos de sus profesionales para que sean traducidos ates de ser entregados a los órganos gubernamentales de diversos países de América Latina con los cuales trabajamos».